Seamos honestos: las fotos de grupo en el «photocall» están bien, pero suelen ser estáticas y predecibles. Lo que realmente quieres recordar de tu evento es la alegría real, el movimiento y ese momento de euforia en el que todos tus amigos perdieron los papeles (en el buen sentido).

Aquí te contamos por qué tener a una banda de rock tocando mientras vuestros invitados cantan es el paraíso para cualquier fotógrafo o videógrafo:

1. La luz de un concierto real

Nosotros no solo llevamos instrumentos, llevamos un show. La iluminación de escenario que montamos crea un ambiente de «concierto profesional» que queda espectacular en cámara. Los focos LED, el contraste de sombras y el brillo de los platos de la batería le dan a vuestras fotos un acabado mucho más profesional y vibrante que la luz plana de un salón de bodas.

2. Expresiones de pura emoción

Cuando alguien está cantando con nosotros, se olvida de la cámara. Esa falta de timidez nos regala gestos auténticos: risas a carcajadas, miradas de complicidad entre amigos y la intensidad de quien lo está dando todo en el estribillo. No hay nada más potente visualmente que la verdad de un momento divertido.

3. Dinamismo en cada toma

El karaoke en directo es puro movimiento. El guitarrista moviéndose por el escenario, el batería dándole con fuerza y los invitados saltando con el micrófono en la mano. Para el vídeo de tu fiesta, esto es oro puro; tendréis planos llenos de energía que harán que el montaje final parezca un auténtico videoclip.

4. La interacción con los músicos

Una de las cosas que más nos gusta es cuando los invitados interactúan con nosotros. Ese momento en el que el guitarrista se acerca a un invitado para que haga un solo «aéreo» o cuando todos rodeamos al cumpleañero en el último acorde. Esas fotos de cercanía y buen rollo son las que terminan enmarcadas en el salón.

5. Contenido épico para redes sociales

Si vuestros invitados son de los que no sueltan el móvil, les estaréis dando el mejor contenido posible. Un vídeo de 15 segundos de alguien cantando con una banda real detrás tiene un impacto visual y un «engagement» muchísimo mayor que el de un DJ pinchando de fondo. Es un espectáculo que todo el mundo quiere compartir.

Conclusión: El recuerdo de una noche eléctrica

Las fotos de los platos y de los invitados sentados se olvidan. Pero las fotos de tu gente siendo auténticas estrellas del rock son para siempre. Nosotros ponemos el escenario y la energía; vuestros invitados solo tienen que encargarse de disfrutar.